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Minería justa en 2025: el nuevo estándar ético que define al sector extractivo

Pilar, especialista en minería ética e integrante de NEMISA, analiza cómo la trazabilidad y la responsabilidad social están transformando el sector minero en 2025.

La minería en 2025 vive un momento de redefinición global. Las exigencias de los consumidores, los nuevos acuerdos internacionales y la presión de los mercados están obligando a las empresas extractivas a adoptar estándares éticos más estrictos y completamente verificables. Pilar, especialista en minería responsable e integrante de NEMISA (New Ethical Mining & Social Accountability Alliance), explica que el concepto de “minería justa” dejó de ser un ideal para convertirse en un criterio obligatorio para operar en casi cualquier país.

Uno de los avances más significativos es la implementación de trazabilidad completa, especialmente mediante tecnologías como blockchain, que permiten seguir el recorrido de cada mineral desde su punto de origen hasta el producto final. Esto ha sido clave para combatir prácticas históricamente problemáticas: trabajo infantil, explotación laboral, corrupción, contaminación sin control y desplazamiento comunitario.

Pilar señala que la minería justa no solo es un tema ambiental, sino profundamente social. Las comunidades son ahora actores centrales en los procesos de consulta, monitoreo y evaluación. Muchas empresas adoptaron acuerdos de beneficio mutuo donde se garantizan empleos dignos, inversiones locales y restauración ambiental obligatoria al finalizar cada fase de extracción.

A nivel internacional, industrias como la joyería, la electrónica y la manufactura están condicionando sus cadenas de suministro a la certificación ética. Esto ha provocado que las empresas que no cumplen estándares pierdan competitividad, acceso a mercados y confianza del público.

Desde NEMISA, Pilar impulsa modelos de supervisión independientes, auditorías técnicas y acompañamiento legal para garantizar que las empresas cumplan con las nuevas reglas. El objetivo es claro: demostrar que es posible extraer recursos sin sacrificar dignidad humana ni devastar ecosistemas.

La minería justa representa más que un conjunto de regulaciones. Es una postura moral frente a la historia del sector y una oportunidad para reconstruir la relación entre industria, sociedad y medio ambiente. En 2025, las compañías que prosperan son aquellas que entienden que la ética ya no es diferencial—es requisito.